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lunes, 28 de noviembre de 2011

Sábado 26 de Noviembre de 2011


ES COMPLETAMENTE ILÓGICO

Se ha ido, no sabemos dónde,
ha desaparecido entre la bruma.

Ella es una fugaz ilusión,
una estrella caída sobre el mar
que limpia sus lágrimas con la caricia de las olas.

Magdalena Salamanca

ES COMPLETAMENTE ILÓGICO

Se dobla el horizonte en el pliegue de las estrellas,
que sin luz, hacen sombra sobre tu nombre.

Toneladas de cuerpos como palabras
deshacen las horas entre nosotros.

En el filo de una hoja muerta
arrecian tempestades,
desigualdades de todos los colores
desenfundan sus armas contra el enemigo.

Cientos de animales detienen el camino
gotas de sangre encharcan los mares
cuando las plañideras hacen su trabajo.

Es completamente ilógico
sacar una moneda del bolsillo
para cambiar el sonido del hombre.

Aplausos sin medida
zumban mis oídos,
cuando despierto, lejos de ti.

Magdalena Salamanca

ES COMPLETAMENTE ILÓGICO

A sabiendas de lo que hará Saturno,
seguimos engendrando a sus hijos.


Antonia López


ES COMPLETAMENTE ILÓGICO

Es completamente ilógico
que mis brazos se desangren en tus bolsillos
y caigan lingotes de palabras horadando tus piernas.

Mientras mi voz recupera su conducta
una señorita le suplica a los hombres
en la estación de Nogués
que la deshonren con su mismo billete.

Le ofrecí mi casa para celebrar su ardor
y ahí mismo su largo vestido blanco
se enredó en las vías del tren
agasajando el terraplén
con su humilde cuerpo envenenado.

Adrián Castaño
Sábado 16.00 hs.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Sábado 19 de Noviembre de 2011


AL REVÉS

Cada escalón inventaba tus brazos y era el fervor que subía hacia la
orbita afilando el encuentro con tus ojos.
A la noche, el amor se había acostado con nosotros y nuestras iniciales
pendían de una voz, alguna interjección que sitiaba el futuro.
Inalcanzable la letra y sin embargo volvíamos feliz a la tierra para
descansar en el blanco de la higuera.
En la puerta, celebrábamos los bordados, las idas y venidas del
corazón que se agujereaba en cada moneda.
Acatando de puntillas a las estrellas, la noche desnudaba los reflejos y
cada uno adelgazaba en una transparencia.
Cada alegría dibujaba la superficie; Tú, montando en un sueño, yo,
produciendo un ataúd al revés.


Clémence Loonis

Al revés

Perdimos la cabeza en el traspié de las palabras,
precipitándose al vacío
en busca de las curvas de un meandro sin mar.

Caídos del revés, esperamos percibir con nitidez todas las formas,
pero de abajo a arriba nunca llueve
ni en el sol se refleja el brillo oculto de tus zapatos.

Un paso más nos habrá convertido en acróbatas del tiempo,
que, desde un suelo sin raíces, elevarán los días
para poder hablar, esta vez, sin invertirse.


Paloma Benito

EL REVÉS

La primera vez le dijo el espejo:
“Te presento a ti mismo”

La segunda vez le dijo:
“Sé lo que me vas a pedir,
que sigas siendo el mismo”.

La tercera vez:
“Perdón, te leí al revés”


Antonia López

AL REVÉS

Establecidos los límites de tu cuerpo
las notas que sonaban deformes
discurren por tu piel como gotas de lluvia
sobre los cristales del tiempo.

Ya no será preciso encogidos rincones
de aguaceros violentos
ni desiertos de luna esperando algún muerto.

Cayó en el abismo el remolino de luz
que te nombraba, quieto.

Cruz González Cardeñosa
Taller: Sábados 17:00 h



AL REVES

En un baile de pliegues que dilatan el ocaso
manos distendidas deshilan una flor.

Un corazón helado revienta el iceberg
cuando el amante celoso ofrece el secreto de su amparo
y el cisne despliega sus alas sobre el oasis de cieno.


En el escenario se subleva Cronos,
el viento se agita,
el danzante recuerda que un día…siendo niño,
le dolían los pies de tanta andanza sin sentido
que unas manos crecidas le ordenaban.

Resolviendo que si su vida era dar vueltas
un revés al mundo y…
mejor en saltarín que a golpe de los dados.

Ana Velasco
Taller: Sábados 16h.

AL REVES

Esos pasos que oyes en el piso de arriba
son mis propios pasos,
los desherede una tarde
que se inclinaron al asesinato y la prisa.

En su locura
fueron diciendo que eran huérfanos,
y se armaron con la dureza del viento,
cuando rompe la única rama que nos sujeta a la tierra.

Al cruzarnos en la avenida de algún sentimiento,
giran la cabeza hasta creerme una ilusión,
cuando en escaleras horizontales nos reconocemos,
mueven sus labios hasta escalar la montaña que los salve.

A veces pienso si me equivoque,
si el sonido helado de los cuchillos,
no debió separarnos.

Hernán Kozak
Taller de los Sábados a las 17.00

Al revés
La música del violín,
de dos palos de escobas recortadas,
apuntala la barahúnda
de semillas,
bejucos
y tabacos.
¡La cabeza de este negro!
A ratos,
deja de ser el péndulo de un reloj.
Los vientos,
dentro y fuera de los pasos,
cargan
el saco agujereado
de des cuerdos y recuerdos,
de “Cañón”,
el hijo de Ana.
Juan Francisco González-Díaz
AL REVÉS

Escuché al fuego acercarse por los pasillos de tus manos
como scapolopendra intentando llegar a la orilla.

Quizá un barco en alta mar, cuando llegue al borde del horizonte,
despliegue sus alas y pueda regresar para contarlo.

La descomposición de la burla amamanta a los muertos de la rutina,
que se abandonan, entre fauces, lo amado.

Ladrón de ambiciones y prebendas, sepulturero de otras pasiones,
entraste sin apenas avisar estando sellada la posada.

¡Abandona la bravura! Muda la piel como si la magia atormentase tu planicie,
sé el canto del incienso columpiándose en los templos sagrados.

Inventa la conquista, sálvate del escarnio; planta una flor o vístete de libertad.
Animal o muerte te esperan a los pies de la cama.


Magdalena Salamanca

HIMNO A LA BAJEZA

Buscando el eco sangrante de la noche,
enciendo un horizonte cruel
que desvíe mi camino
para poder pertenecer
al reino del mal.

El aburrimiento, se decía,
es el segundo mal universal
después de la muerte
y, en ese vacío sórdido,
tomo las garras de la fortuna,
los bordes de algún deseo
y la espalda de alguna mujer.

Te mira el tigre,
él ya eligió su presa
y sólo queda esperar
que su banquete estalle
entre romances acompasados,
lágrimas azules
y violentas miradas que penetren
todo el sabor de la locura.

LEANDRO BRISCIOLI


AL REVÉS

Sucedió mañana, entre mis dos únicos dedos,
el perro jugaba con su garganta a desarmar el ladrido
en la jauría de los demonios de mi voz.

Afiolado y de memoria, recorrí cada rincón de tu perlado pecho
como si fuera la ruta donde volcó su aguijón, el viento desertor.

No te nombro porque mis manos no lo permiten,
te juego en cada partida y en cada regreso,
tus ojos de miel ahora endulzan el cuerpo que no ves.

A menudo suelo caminar hasta donde tu nombre se dejó caer,
veo entre la hierba el resplandor de las letras, violadas por el duelo del canto.

Aquí, en el centro de la muerte, te digo: voy al revés.

Adrián Castaño
Sábado 16.00 hs

lunes, 14 de noviembre de 2011

Sábado 12 de Noviembre de 2011


HIMNO A LA BAJEZA

“¡Oh, mi capitán, mi capitán! ¿Alma grande,
grande y viejo corazón, a pesar de todo!
¿Por qué ha de ser necesario que nadie
persiga a ese odiado pez? ¡Vámonos de aquí!
¡Huyamos de estas aguas mortales! ¡Vámonos a casa!”

Herman Melville, Moby Dick

Había tantas cosas contra qué rebelarse…
Estaba la familia, con su abrazo de animal
amamantando a sus cachorros.
Estaba el amor y sus múltiple delirios.
Estaba la ciega, la sorda honra
con que te condecoran:
Para no dejarte hablar,
para no dejar expresar en libertad
los restos de humanidad que aún
quedan en tu alma.

De tanto inclinar la cabeza,
de tanto besar manos en las fiestas,
de tanto masticar la misma cena fría
te vas rindiendo en la pereza.

¿Quién quiere morir en soledad,
desafiando su destino?

¿Quién quiere, en altamar,
romper en olas su corazón,
saltar abriéndose al viento
como un arpón brillando
bajo la luz del alba?

¡Piedad! ¡Piedad!
Gritaba el condenado sentado a la mesa.
Esta historia se repite ya demasiadas veces.
Este ángel no sabe que guarda en mí un cadáver.
Llueve otra vez esta tristeza
y, sin embargo,
vendo mi alma como un cobarde.


Ruy Henríquez
12 de noviembre de 2011

HIMNO A LA BAJEZA

“Creo en ti, alma mía.
Pero el otro que soy, no debe humillarse ante ti, ni tú debes
humillarte ante él” (León Felipe, en Canto a mí mismo)

En caminante, sobre el plisado de los hombres
te paseas en atuendo inelástico,
vas quebrando la romana de los justos,
manejas hábilmente las claves del desprecio.

En comenta de burla, atraviesas fronteras
te complaces de huestes de ignominia,
tu risa es terremoto en almas de mesura,
galopas a caballo de una febril codicia.

Ocupas cualquier hueco de almas abatidas,
feliz en carcelero, gozosa en salones de poder,
eres virtud de cierta picaresca tú, bajeza,
y escribes la crónica del ser y su sonrojo.

Ana Velasco
Taller: sábados 16h.

HIMNO A LA BAJEZA

Por sobre los muelles y las cadenas
se afila la bruma
encandilada mitad que llama a la sal,
memoria.

Esa luz que transita en la sangre,
que combate sobre el cristal,
el reflejo de la muerte.
El único oro que desgasta su vocablo al erguirse.

Apuntar a la lágrima de la primavera
con las uñas de la derrota,
huésped sin depósito de cifras,
desliz insoluble que no vuelve.

Bajar a los cielos hurgando las pertenencias,
el insensato precio que enajena la batalla última.

Sollozo y abismo,
inasible ala que desespera.


Clémence Loonis
Taller 17h


HIMNO A LA BAJEZA
Me atravesó con sus dos antílopes de terciopelo,
casi al borde del equilibrio,
de la ausencia disparada sobre la mesa,
de la letra que busca un destino bajo la boca.

Al borde de una lagrima huérfana de cauce
y de coherencia a la hora del desayuno,
levanto sus banderas,
como un faro que hubiera perdido el mar en sus bolsillos,
como una espina que hubiera puesto en venta su arrogancia,
como el deseo imposible de explicarme
que todo fue por el beso que no nos dimos esa mañana.

Hernán Kozak
Taller de los Sábados a las 17.00

HIMNO A LA BAJEZA

Grita la toga un instante de justicia
ante la contundente sentencia al oprimido.

¡Qué bella es la locura en manos de la ley!

Sueña el padre con sus códigos
escritos por ecuménicos oradores,
pero la venganza alza su brazo
cuando la burla desnuda la noche.

No llore señor juez
¿cuántas veces su aire de hombre poderoso
enmudeció a los que cometieron el error de enamorarse?
¿cuántos asesinos, gracias a su mano diestra,
comparten conmigo el desayuno?

La justicia pide libertad
no quiere más habitáculos de madera noble
simulando la última cena,
ni voces populares
que opinen sentencias en sus ratos libres.

La justicia, fustiga la carne del juez en la intimidad
porque Dios, que puso ojos en todas las manos
y creó memorias a punta de dedo,
sabe que el hombre ni siendo padre,
sienta jurisprudencia sobre sus demonios.

Magdalena Salamanca

LA META

Tratando de llegar a ningún lado,
me atormentan las musas violetas
que llegan en forma de disparo
para entrar, de una vez,
en mi vida.

Intentando encontrarte,
olvido el punto de salida,
la cálida fracción de tus encantos,
lo sutil que habita tu piel.

Me doy vuelta y no veo nada,
el pasado no existe
y el futuro nunca llega.

Ahí, en la meta,
todo es empezar...

Leandro Briscioli

HIMNO A LA BAJEZA

Daremos paso a la palabra ingenua.

Prostituiremos la expresión libre.

Aplazaremos nuestro deseo.

Tendremos una vida de prestado.

Antonia López

lunes, 7 de noviembre de 2011

Sábado 5 de Noviembre de 2011


LA META

Fue como si la luna
se posara en mi codo izquierdo
y abriera sus alas para mirarme.
No recuerdo otra cosa,
que el camino de sombreros de cactus,
el pincel que traía contadas las cataratas,
y aquel hombre al que le faltaba la mitad
de la palabra lluvia
cuando movía sus dedos ensangrentados.

Espero que ahora entiendan,
porque arranque todas las puertas
de la casa de muñecas
que guardaba bajo las tres y cuarto.

Espero que puedan indicarme
el sonido hacia la siguiente estación.

Hernán Kozak
Taller de los Sábados a las 17.00

LA HERIDA
Íbamos sofocando las lágrimas,
por la vereda de la ira
los crisantemos tenían un solo color,
la herida fue tan profunda
que tiñó todas las raíces
y hasta las piedras sudaban sangre.

Ana Velasco
Taller: Sábados 16h.

L a meta

Blanco sobre blanco
y una mancha diluida en el vértice izquierdo,
a punto de caer en mi propio laberinto,
queriendo alcanzar alguna meta;
ella, en un acto de generosidad, se acercó unos centímetros
hasta perder sus bordes. Luego, alzándose victoriosa,
se dibujó como una línea sola, sin mí.

Paloma Benito


LA META
Horas de soledad
Y nunca jamás
me sentí tan vivamente acompañada.
Invisible dimensión de un encuentro poético.
Machado, a pesar de muerto logras
que otros se acerquen a tus vivos versos,
que clavan en el alma
con la bestialidad de unos labios inmortales,
y de belleza etérea.
Duele, duele vivir si no es con poesía.

Montserrat Gómez

LA META

Atado de pies y manos
a voces infinitas,
apostado en la salida
que cuatro ángulos limitan,
como cuatro ángeles férreos
la comisura de mis párpados,
la meta me dará alcance
sin medir la distancia.

Antonia López

LA META

¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?
¿Acaso saben ustedes dónde queda?

Quizá sea un escorpión con brios de nácar
revolcándose en el trigal el que, sin más, se acerque,
a la lagartija de dulce mirada
suponiendo que la corte del rey amparará su romance.

Pero, si salimos de las ácaros y las esporas por profanar la vida
y adentramos nuestras almas en el reino de Dios
¿cómo conocer su cara de ojo sin morir de miedo?

Podemos balancear los sentimientos,
contar los latidos del tiempo,
plantar un verbo en soledad
y regarlo con viñetas de humor,
quizá luzca el sol cuando la meta.

¡No, qué barbaridad!
Estáis llegando a lo más alto, os veo cabizbajos, sin aliento,
diseñando puntos de unión en el mercado de letras,
derrochando violentas pinceladas en planos falsos,
estructuras deformadas por el odio,
¡qué inestable el cariño cuando se compra a granel!

Un kilo de azul cielo pesa lo mismo que tus besos.
Un amante de hologramas fomenta las caricias
y ya no sé, si quiero llegar o esperar o
rendir homenaje a la paciencia que la meta esconde
allí, al otro lado del río, sentada con su guadaña.

Magdalena Salamanca


EL FUEGO QUE ARREBATO

Desde el umbral de mi piel,
recorro caminos infinitos
de amores y desencuentros
donde una mujer cae en mis sábanas
para poder sostener esta locura.

Se queman mis manos cuando tu voz
aparece como un caballo sin ley,
en las cercanías de mi cuerpo,
en la agónica oscuridad que me esclaviza
y en la cima que rodea toda esa pasión.

Tratando de encontrarte,
me pierdo en tu espalda,
me hago humo entre palabras
y caigo en el medio justo de tu ser.

Arrebato el perfume de tu canto,
la cálida fracción de tus pupilas,
el fuego sagrado que nos une.

LEANDRO BRISCIOLI


LA META

Sobre el cristal, ufanas se reflejan,
en blanquecinos bronces,
las claras cadencias de su nombre
y las múltiples regiones que le llenan.

Es una tumba en el aire desgarrada,
es un fulgor de hombre ametrallado.

Es un dolor que no sabe que su meta
es temblar y nombrar a cada paso.

Ella doblega la sombra
y despereza su alma de costado,
su pérfida costumbre de soñar
y ser cantado,
mientras poco a poco
en versos se deshace.


Ruy Henríquez
5 de noviembre de 2011

lunes, 31 de octubre de 2011

Sábado 29 de octubre de 2011


LAS AVES TIENEN EL AIRE LLENO DE MEMORIAS

Salgo a caminar entre palabras azotadas por la tormenta,
saludo sin afán de contradicción
a las aves que a veces fingen no conocerme.
Compro en el mercado de guantes disecados
un ramo de flores
y una lapida que pregunta por el próximo nombre.
Así paso las tardes,
como alguien que tiene un collar de latidos
en lugar de manos de oxido,
o las pupilas ensangrentadas
casi sin dirección aparente.
Me reinvento, te hablo,
vuelvo a esa tierra en la que nunca estuve,
y abro tus piernas amando el futuro entre nosotros.

Hernán Kozak
Taller de los Sábados a las 17.00

El fuego que arrebata

Donde la furia golpea mis sienes
sembraste de dolor las fragancias,
condenando sus pétalos arrodillados
al pie de una imagen, perdida en su reverencia.

Cómo tejer, Amor, con madejas de ebrios nudos
fugaces sombras de luz inclinada
para avivar ese fuego que arrebata,
besos como lavas, el perfil en movimiento,
un eclipse infinito que no sabe
de verdades caídas con la lluvia.

Abrazando estériles estrellas,
una nueva soledad cubrirá los deseos
para que hoy no me escuches sin partirte.

Como cuerda enloquecida
en el canto de una palabra,
antes de rozar el aire, seré siempre viva,
bajo el sol y su escarcha.

Paloma Benito


EL FUEGO QUE ARREBATA

Dejaré de escribir deprisa,
como ese fuego que arrebata por doquier,
la calma será el pergamino,
donde los versos creen doctrina.

Y esa mágica instancia escondida en mi alma,
satisfecha,
aprenderá a escribir,
con el llanto plata que presencia el estado de sitio de mi constitución.

Ya no tipificaremos conductas,
por que el verso todo lo puede,
todo lo imagina,
y hace estallar en momento de goce,
aunque sólo sea un instante.
Poesía magistrada del alma,
esa es tu jurisprudencia,
tu ley es humanizar.
Montserrat Gómez Plaza

EL FUEGO QUE ARREBATA

Cuando ningún viento
aviva las palabras,
en mis ojos se queman
los restos de tu piel.

Es el fuego que arrebata
tus promesas de mis manos
el que me abraza.

Antonia López

SIEMPRE SE NACE DE QUERERLO


Dentro del mirador,
ocurrió la escena de los patíbulos.
Manos para hablarle de ti,
trucos para salvarle a él
y cada vez se ensimismaba
aquella gente
aquella luz
donde retumbaban las flores.

Con los retoños del amanecer
franqueaban la alegría.

Varios sueños se afligían
por volar tan cerca,
querer iluminar la desnudez
con ásperas ilusiones
pero la invocación era tierna vida,
pasión de mirada en tus ojos vencidos.

Ay, el rojo canturrea su fiesta
y nace en el tiempo
de la buena muerte,
inagotable en su decir
en su férrea mandíbula
apóstrofo del rumor
donde pende el último sol.

Clémence Loonis

La primera soledad se siente en ellos

Si te alcanzara con mis sueños
y pudiera recorrerte hacia mí,
sintiendo tu cuerpo
como un acordeón de luces,
estandartes gritando libertad
y oyera emergentes sonidos
huir lentamente del abismo
circular de tus ojos
hacia el ácido desierto,
terminaría, en tus besos, con la muerte.

Si contuviera el aullido de tu vientre
cuando desde el borde de la página
exalta su caída a los infiernos,
coronado de siemprevivas
que perfuman la noche
y roen su espalda acuchillada,
mientras veo girar horas caducadas
que estallan como pasos de gigante
cuando en ellos se siente,
nacería, de nuevo, a la primera soledad.

Magdalena Salamanca

MIRADAS INQUIETANTES


Lo fugaz que rompe un desvío,
arranca tempestades nocturnas
donde las musas y sus acrobacias,
destellan fragmentos infinitos,
algo del sabor de tu piel.

Por eso, tomo vuelo
para aparecer en escena
con todas las luces
y, en esa paridad,
al mundo entre mis manos.

Se clava en mí un azul profundo
que revoluciona mis sentidos
y hace que los dioses de la canción,
caigan sobre mi para crearte
entre palabras.

Un trago de licor me obliga a recordar
cuando tus mañanas y mis tardes
se fundían como una tónica mortal
con olor de miradas inquietantes.

Y buscando alguna conclusión,
me doy cuenta que sin tus curvas,
estas líneas serian imposibles.


Leandro Briscioli

NUESTRO PATRIMONIO
Nuestro patrimonio es un abecedario,
amar desde la infancia,
balcones vestidos de geranios,
carlinas en las puertas,
chavales en las calles,
dientes que no rechinan por el grito del viento,
espadas destapadas,
fábricas de palabras para unir desacuerdos,
gentes en las tabernas echando un mus en justa,
haciendas tuteladas por músicos y orfebres,
infinitos borrados por un guante templado.

Jubilados tejiendo bufandas de cordura,
kilómetros de vidas puestas en sepulturas,
libertad conquistada con floretes de ley.

Llantos reservados para la ternura,
manos enlazadas construyendo linaje
normas para brindar el pacto de los pueblos,
ñoñeces esparcidas en cuentos de figurillas,
objetivos ardientes en letras de futuro,
pasiones derramadas por trocar aptitudes.

Quebradas reforzadas con argamasa de un siglo,
ritos perecederos que aún tienen sentido,
semillas cosechadas tras verdes primaveras,
tiempos escritos en renglones de mica,
umbrales alcanzados por voces de poetas,
valores enfrentados por un Ave María,
what, who, where, was, within,…
xilografías de estirpe que cualquier fuego arrebata,
yermos sacrificios,
zurcido de culturas con un rabioso hilo.

Nuestro patrimonio es esa estela que deja una paloma en busca del olivo.
Ana Velasco
Taller: Sábados 16 h.

EL FUEGO QUE ARREBATA

Con esa horca que repetía
una y otra vez la misma cabeza,
por error, golpearon mi frente
con el ataúd de los versos.

Les enseñé a mentir
y creyeron que sobrevivirían
a los latidos del poema.
Nada cambia pero todo es distinto.

Si no fueran tus manos las que me sujetan,
el fuego sería mi sombra,
late en un costado de mi cuerpo, tu cuerpo
y los fantasmas rozan cada noche la misma canción.

Espero por tu agilidad irreverente,
por un siglo de movimientos
atado a la guitarra que te nombra y te nombra
como si fueras la única cuerda de este viaje.

Adrián Castaño
Sábado 16.00 hs

lunes, 24 de octubre de 2011

Sábado 22 de octubre de 2011


NUESTRO PATRIMONIO

¡Qué son nuestros!
¡Qué el mundo los trajo para ti!
No me oyes.

¡Eh, tú! Acércate, quiero contarte un secreto,
todo lo que ves es tuyo,
millones de hombres han hecho para ti, este mundo,
¿por qué lo desprecias? ¿no quieres agradecer
que la humanidad misma,
que todas las manos de todos los muertos,
que sus sonrisas y sus guiños, sean tuyos?

No seas rencoroso y lee,
vive un poco por ellos
desentierra sus nombres,
llora un ratito su emoción
y canta.

¡Eh tú! Resucita que estás dormido
dile adiós, hasta mañana,
aunque no esté, deja que sueña contigo,
déjale habitar tus noches,
que toque las membranas del ocaso
cuando, aún, yaces sobre la cama.

¡Eh! Despierta,
solo es un libro,
aun te quedan millones de tumbas
repletas de páginas por revivir.


Magdalena Salamanca


Nuestro patrimonio

Vivías en la penumbra de tu propia fortaleza
que ofrecía al mar sus secretos
pulidos con el ritmo tenue de las horas.

Te invoqué a los siete vientos,
haciendo mío nuestro patrimonio,
y una aurora boreal quemó tus labios
con el roce de mis versos.

El sol, deslumbrado por tantas palabras,
abrochó sus ojos, mientras cincelabas
cuidadosamente el sonido del viento
para construir un nuevo baluarte,
pero, volviéndose sobre tu espalda,
los verbos cayeron primero,
sin más días, noches o murallas.

Paloma Benito


NUESTRO PATRIMONIO

Nuestro patrimonio nos oculta,
disipa nuestra imagen
su renovada apariencia.

Como un espacio sin paisaje,
emborrona nuestro rostro.

Un lugar al que volver
para seguir mirándonos.

Antonia López

NUESTRO PATRIMONIO

Nuestro patrimonio
fueron sus palabras,
entretejidas en el aire
nupcial de la mañana.

Conversaba
con la flor ceñida de su talle,
con su plural color,
sus secretas
virtudes materiales.

Venía desde lejos
sonriendo en el lenguaje
activo de las olas,
trayendo en su boca
los modales
de una juventud
de acero y bronce,
los duros metales
de sus versos.

Cantaba al porvenir
de los encuentros,
al obrero callado y serio,
concentrando en su tarea
un amor que no se besa,
un amor que no se dice,
un amor que sólo se hace.

Ruy Henríquez

NUESTRO PATRIMONIO

Ayer llore toda la noche,
bajo un silencio que nunca había escuchado.
Desde que nací la tierra temblaba
ante el horror de sus hijos asesinados
y los que morirían a la mañana siguiente.

Entre disparo y disparo,
todo parecía olvidarse.
La ceguera cubría los edificios cotidianos,
lo imposible cerraba nuestra memoria,
la sangre secaba su huellas lejos de la ciudad.

Hasta el siguiente golpe,
cruel, arrogante,
certero mordisco donde la muerte volvía a matar
lo que quedaba de hombre en ellos.

Ayer llore toda la noche.
Con las armas que nadie supo usar,
con los disfraces de dioses encadenados,
prometieron quemar sus pistolas,
en una hoguera de palabras,
prometieron dejarnos en paz.

Hernán Kozak
Taller de los Sábados a las 17.00

ME MARCHO

Porque ya no queda tierra por llover,
las frágiles gotas de tu piel
se secaron con el viento del océano,
que cruzó las calles de tu último nombre.

Casi sin memoria,
me destejo en el invierno de la Boca,
donde corríamos tras una pelota descosida,
y los cuarteados labios de las niñas
amasaban el pan de las noches.

Mi corazón sabe rezar,
pero las oraciones caducaron en tu voz,
sin violencia pedías por favor que te amara
y rompías las sogas que te ataban al respaldo de la acera.

En el barro escribimos nuestros nombres
como si fuera para siempre,
en el árbol están nuestras iniciales endurecidas
como una partitura escrita
por los picos de algún pájaro cantor.

Me envenené tantas veces sobre tus labios
que ya mi lengua no convierte ningún verso
en manos forajidas, como las de esa guitarra
que bailaba sobre los cuerpos muertos.

Me atrevo a confesarte todas las mentiras sobre está tumba,
porque el verdadero muerto, está por nacer.

Adrián Castaño
Sábado 16.00 hs.

lunes, 17 de octubre de 2011

Sábado 15 de Octubre de 2011


ME MARCHO

Cruzaré la puerta y, en alto vuelo,
ignorando los vaivenes del destino,
mis alas no cesarán de batir.

¿Quién no se maravilló alguna vez
al avistar lámparas encendidas
al otro lado del camino y, estremecido,
se apresuró a recorrerlo?

Me marcho para que las horas
no se duerman en la crisálida,
y para surcar, una vez más,
un mar de letras.

Antonia López
Taller: sábados, 16 hs


ME MARCHO

Sobre tacones de aguja
una mujer recoge su ligero equipaje,
ha esperado mil días para tejer su marcha.

Modelada para esposa fiel y madre incomparable
aprendió la lección de disciplina mansa,
en ese desempeño fue perdiendo sus alas,
arrojó sus disfraces de sultana entre focos
su voz se eclipsaba en un filo infinito,
en su entorno todo sonaba a abatimiento.

Cuando ya no pudo alcanzar la leve rama
que sostenía su orgullo,
buscó en el diccionario la palabra rechazo
y de ella fue sacando
las hélices de cólera que le robo la noche,
las alzas que hoy levanta para saltar la hondura
que se llevó sus sueños.

Ana Velasco
Taller: Sábado 16h.


YA ME VOY

En plena sombra,
sobre su silencio inundado,
he paseado con una costumbre,
perdidos sus años huérfanos de ramas.

Delicada como una fuente de jirafas sin oficio,
amante del vendedor de bolsas de nubes enfermas,
soñando siempre con la sequía de estanterías de esquinas antiguas.

Alguacil o aspirante a lo que queda del humo,
helicóptero o personaje submarino que come de puntillas..

Me contó como esta tarde de Enero
todos esperaban que diría una hora después de morir.

Hernán Kozak
Taller de los Sábados a las 17.00


YA ME VOY

“Pero, ahora, mira, son sombras lo que empujas,
¿no has visto que son sombras’
Dámaso Alonso, “El último Caín”

Me figuraba que esto iba a durar mil años.

Los derroteros de la muerte,
la senda oscurísima que tus pies se afanan en seguir,
la profundidad obsequiosa y cruel
con que te persignas ante la fúnebre cohorte
que cruza cada tarde tu puerta entreabierta,
parecían las cuartillas periódicas
de una novelilla por entregas,
en la que el protagonista jamás se parecía a mí.

Qué suerte he tenido, pensaba en silencio,
haber nacido inmortal
mientras tanta gente
empecinadamente sigue muriendo.

Pero he ahí que tú también te empeñas en morir
y poco a poco te vas deshaciendo de tus cosas.

Ahora, entre el vendaval y yo, no queda nada
para enceguecerme de duelo.

Esa luz, esa oscuridad que fulge y se apaga,
ese resplandor que tu sombra me negaba,
es a mí a quien ahora retrata.

Esta novelilla, que con artificios alargaba,
toca a su final clavando sus nudillos en mi puerta.
Viene a seducirme con sus vagas promesas
de inmortalidad y truculentos rezos.

¡Qué falso es todo esto!
Tu necrófago ritual y tus lamentos.

¿Acaso no sabías que por cada verso,
el cielo pagaba un poco menos por tus restos?
¿Qué tu cuerpo poco a poco se quedaba en palabras?

Tantas cosas por decir,
tantas homéricas batallas,
y tú ahí esperando como un muerto,
que la vida nunca acabe para ti.

Ruy Henríquez
14 de octubre de 2011


Arquetipos insinuantes

Con la esperanza perdida,
entre matorrales de vidrio,
sangraban mis párpados
tratando de ahuyentar toda ceguera.

Los cuerpos mutilados
y la piel hecha estrías,
incapaz de volver a su forma original.

En nombre de la libertad
muchas curvas se extinguieron,
pero las alas de una gaviota
elevaron, torpemente, su vuelo
anidando arquetipos insinuantes
en el borde más opaco del sol.

Paloma Benito (17/9/2011)
Taller de Carmen Salamanca (16h)