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viernes, 6 de julio de 2012

Sábado 30 de junio de 2012


YO LA MIRABA

Yo la miraba,
cuando salía a caminar sin horas
y se perdía en los umbrales
que abrazaban la ciudad dormida.

Sus piernas,
respiraban de la esencia del asfalto,
iban recorriendo cada pequeño lugar
del horizonte hasta desaparecer.

Sus manos,
bellas e inmortales,
me decían al oído
que volver,
era cuestión del tiempo
y, que llegar,
una necesidad.

En sus ojos,
se podía ver el mundo,
los átomos transparentes
que llenaban de palabras la soledad.

Yo la miraba,
y, así,
fue imposible encontrarla.

LEANDRO BRISCIOLI

LATIDOS INOLVIDABLES

(A la Selección española por su segunda Eurocopa)


Los cimientos de las calles han vuelto a vibrar.
La euforia recorre el subsuelo
por las arterias de la gran España.

Latidos inolvidables,
sembrados de alegría, para las almas,
que la roja, alimenta con ritmo e ilusión.

Los invencibles, les llaman, pero la fuerza de la sangre
esta vez, no viene de la guerra o de la muerte,
esta vez, el color de la sangre fecunda los corazones,
abre las puertas del amor y riega, por ramificadas venas,
todos los rincones de una España que no se rinde.

Fortalecida, inyecta de virtudes color pasión,
unida por la palabra, la gente se viste de rojo carmesí,
y torea, con capote rojigualda, a los monstruos adinerados
que fingen su poder desde las alturas.

Gracias por la prolongación infinita del deseo,
gracias por sentir los colores de una bandera vuelta a renacer,
por el fervor de la juventud extendida al universo,
por la templanza necesaria de seguir cabalgando hasta el final,
gracias, queridos, por hacer, de vuestro trabajo, un triunfo para todos.

Magdalena Salamanca

YO LA MIRABA

Iba de blanco y estaba en el centro
de veintidós miradas triunfantes.

Animal de vida terrestre y alto vuelo,
era también presa fatal de sus redes,
su pólvora de pelotón de fusilamiento.


Antonia López


YO LA MIRABA

Y su mano recorría pergaminos,
como abejas ataviadas de palabras
que engendran un nuevo néctar
en el límite donde se bifurcan los senderos.

Abigarradas figuras tentaban, con alguna suerte,
el crepitar de mi goce, acompañando
el vuelo silencioso de la especie extraviada,
que, presta a buscar su refugio, imaginó el otro límite,
donde las piruetas dibujaban el aire.

Paloma Benito

Sábado 23 de junio de 2012


TODOS NOSOTROS

Abrimos las puertas
bajamos hasta donde el mar espesa sus orillas
y allí cantamos.

La soledad de un silencioso mar
se transforma en habitáculo generador de voz.

Todos nosotros al unísono
habitando cada particula de nuestra piel,
corales bañados por el canto.

Cruz González Cardeñosa
Taller: Sábados 17:00 h

TODOS A LA VEZ
Levantadas las lomas del futuro jergón,
se acomoda una lona, cuadrada y encerada,
penetrada por una trama de cuerdas tensoras
que alargará el ábside generando una estrella.
Cada punta persigue su estaca sembrada en la tierra,
los braceros investigan la postura del sol,
y forjado el equilibrio, todos a la vez,
estirando los vientos
darán vida a una carpa, guarida de juventud,
alianza de amores sin dobleces,
cota que acarició el alma de quien hoy declama.


Ana Velasco
Taller: Sábados 16h.

TODOS A LA VEZ

Como si llevara una frase
que me golpeara en el pecho,
de la que no me advierten
las autoridades sanitarias,
todos los peldaños a la vez
escalonan mi cansancio.

Todos los pasos dados a la vez
desmoronan mis sueños,
como si una frase en un cartel
en el último escalón me anunciara:

“Se prohíbe la entrada”


Antonia López

TODOS NOSOTROS

Es como una palabra ardiendo
que puede quemarte la piel,
para hacer con las cenizas
juegos con tu nombre.
Que puede cortar tus extremidades
y dejarlas caer como migajas
para los buitres mellados.
Como el eco arrancado
de las heridas de la noche,
cuando no queda sangre en sus pupilas.
Salvo que tengas la templanza de las alas,
que se abren sin saber si volaran,
y puedas entonces
dejar de pertenecerte.

Hernán Kozak
Taller de los Sábados a las 17.00

SE MATA SOLO

Desde el cielo,
se agiganta el despertar de los leones
y, en una fracción de segundo,
se descontrola todo,
gritos desesperados de madres
pidiendo clemencia a los reyes
que manejan este cuento,
pasos que retroceden en un silencio hostil,
voraces depredadores del desierto.

En la cúpula,
dictan una sentencia innecesaria
donde lo humano no esta permitido
y sólo sirve una verdad decorada de llantos,
fantasías y descontrol.

Debajo de algún suspiro olvidado,
viajan a velocidades extremas,
la razón de infortunio
y la hermosa pólvora de los cobardes.

Sin saber en que punto del cuento me encuentro,
trato de buscarte en los rincones sagrados
que los dioses me tienen reservado,
por las dudas, que mañana decida volver a respirar.

Me retiro de la poesía decía,
y era tan absurda su desconfianza,
que fue ahí, donde me di cuenta,
que el hombre se mata solo,
sin ayuda de nadie.

LEANDRO BRISCIOLI


TODOS A LA VEZ

Me pides que anochezcan mi labios
y me pierdo en los tuyos
como si bebiéramos de tu boca, todos a la vez.

Si fuera mortal te lo agradecería,
porque en estos últimos años
sólo tu perfume rozó la muerte.

¿Te responden mis lágrimas?
o debo avisarle a mis ojos que ya no estás,
el paraíso vendrá a confundirme por las noches,
querrá leer las líneas de mis manos,
pero no se dará cuenta,
que las líneas de mis manos
desaparecieron junto con vos.

Yo también seré puntual ese día.

Adrián Castaño
Sábado 16.00 hs

Sábado 16 de junio de 2012


LA NORMALIDAD

A la hora señalada,
ningún viento soplaba
en el puerto.

El tiempo barrió las palabras
que quedaron en el muelle.

El mar levó el ancla,
dejando como estela
un futuro de páginas.


Antonia López

LA NORMALIDAD

Veo papeles sobre la mesa
mientras humea una taza de café
y mi soledad acompaña esa fotografía
que nadie mira desde hace siglos.

No estás junto a mí ni tampoco a mi lado.
Eres un espejo de espaldas,
agujero negro reflejando la nada.

Rodeo los vertices del miedo
y agito los brazos
para descifrar los verbos.

Se instala en mi piel el tiempo.

Te nombro
y al mirarme en tus ojos
me reflejo.

Cruz González Cardeñosa
Taller: Sábados 17:00 h

LA NORMALIDAD

La soledad que mantiene estas 4 silabas,
te nombra con la mano,
porque tu cuerpo es cuerpo de proezas
y grandes puentes se estafan frente a tu figura.

¿No habrás tomado el pulso de la letra
para guarecerte de un futuro temprano?

Zigzaguean las miradas
y regalas flores a cada pulpito
Es tu mano corriendo por mi cuerpo,
es un sol atrapando la ceguera.

Ay ! el laberinto se desplomó
y estamos en todas partes.

Recorremos terrenos deshabitados
que han olvidado sus ojos
en unos paréntesis de farándula.

Somos el nuevo terreno,
esa tierra de pan
donde se pasea la normalidad de tu mano.

Clémence Loonis

LA NORMALIDAD

¿Cómo se puede explicar lo inexplicable?

Son las 11.00 de la mañana,
la justicia sube y baja entre la sangre de la gente,
los papeles aplastan las ilusiones
de uno y otros,
y aquellos a los que parece nada les importa,
siguen con sus ojos quemados,
tomando decisiones,
para convertirnos
en los escombros del precipicio.

¿Cómo se puede continuar si la locura lleva las riendas?
¿Cómo se puede volver si lo aparente te asfixia?

La guerra será entre nosotros,
a no ser que nos demos cuenta
que el enemigo no tiene rostro
y no soporta la normalidad.

Son las 12.00,
los silbidos atacan las paredes invisibles del desorden,
las cacerolas se golpean con el brazo de la desconfianza,
la música rodea los cuerpos y quiere gritar,
¿Por qué tenemos que pagar vuestra codicia?
¿Por qué disfrutas quitándome lo que no tengo?

No caeremos en tus trampas de barro,
en tus garras de veneno y de hiel.

Debes saberlo,
todos los días,
a cualquier hora,
son las 12.00 de la mañana.

Hernán Kozak
Taller de los Sábados a las 17.00

LA NORMALIDAD

Cierra las compuertas,
el exterminio mece su canción
calculado en permanencia exacta
para que las entradas certifiquen el adiós.

Frunce le corsario su sonrisa al viento
emulando capacidad permanente
en batallas atlánticas robadas
con equidistancia a perfiles tallados en el mal.

La normalidad acecha imperceptible
como áspid, que silencioso se acerca y se aleja,
rítmicamente a un corazón
desangrado en horas, por su voz.

Magdalena Salamanca

EN ESTOS ESTADOS

Una luna sangra cuando aquel enjambre de víboras
se entretiene arañando su piel
con la sutileza de un reflejo hecho jirones.

Penetra la luz su mirada, haciéndola estallar
en inconfesables lágrimas,
mientras los estados oprimen con devoción.

Virgen de letanías y madrigales, quiso alcanzar el cielo
en un parapente herido, sin palabras que pudieran
sostener la caída. Abierta, como acueductos,
a la pócima que emanaba desde el abismo.

Paloma Benito

LA NORMALIDAD

La normalidad nace de las sombras con su propia luz,
viene y va desde el canto de las sirenas
hasta el río empedrado,
donde tu piel color magenta
revienta toda frialdad a su alrededor.

Tiene la ternura de la palma de mi mano sobre tu vientre,
la violencia de los pájaros volando sobre tu tumba,
la pasión de un Cristo en un cuadro de Dalí.

Lo normal sería que te cuente de mi amor
pero sólo es normal si tu voz desespera sobre manos
cuando te acaricio, cuerda rota, en tu dulce bemol.

Adrián Castaño
Sábado 16.00 hs.

Sábado 9 de junio de 2012


UNA FLAQUEZA DEL CEREBRO


En línea recta, más allá de la telúrica simpleza de la agonía
que proclama hombros encogidos y cabeza ligeramente inclinada,
sin contemplaciones ni preguntas que me interroguen,
con los nudillos bien afilados y el báculo ofrecido al universo,
fortalezco mis piernas con repeticiones constantes de palabras
que sin dudar, destruyen una flaqueza del cerebro.

Maltratada y perseguida por el odio y el amor,
desobedezco las canciones que desde la cuna
mecieron con intransigencia, un lamentable aviso de debilidad.
Ciega y malherida por cada colibrí que quiso ser tenor en mi vida,
testifiqué ante altos tribunales la codicia, recé por la paz,
sin embargo, la batallas no cesaron nunca, hasta hoy.

Hoy aquel prodigioso gesto maternal, aquella caricia casi incestuosa,
toman distancia de mí alma, por decisión propia.
Separo al espanto de mis hermosos ojos color paraíso
y aprieto entre mis manos flores nuevas de intensidad diversa,
y vuelo, hábilmente, sin las cadenas del “no puedo”
en un mundo que se abre al regazo de la poesía.

Magdalena Salamanca

UNA FLAQUEZA EN EL CEREBRO

Con las manos partidas por tantas raíces que no duermen,
se abrieron los pensamientos en olores desteñidos
y algunas ideas atravesaron corazones maniatados
a la columna donde cada palabra lloraba dos veces.

Entre números imaginarios, la elipse seguirá su curso,
expandiendo fábulas, con la carne pudriéndose de lealtad.
No fue más que una flaqueza en el cerebro, ante la esperanza
de nacer entera, frente a las sombras, para tatuar otros cielos.

Paloma Benito

EN ESTOS ESTADOS

En estos estados:
cuando la noche se abre,
y una lámpara parece
atravesar tu pecho,
algún libro también se abre
a su misterio.

Pero yo no veo nada,
todo me lo cuentas tú.

Antonia López

Sábado 26 de mayo de 2012


TENGO QUE IR A UN LUGAR

Tengo que ir a un lugar,
antes de que los augurios me revelen
la encrucijada del fin de cada día,
antes de que mi sombra se tienda
bajo el verde enlutado del ciprés.

Siento que el tiempo a mi espalda
es un filamento de flor incandescente,
gusano de luz que guarda, todavía,
el calor de mis huesos.

Antonia López

TENGO QUE IR A ALGUN LUGAR

Me desperté con los estornudos del zócalo,
hasta los muros andan impregnados de frio, me dije.
¡Cuanto dura este invierno!
Nidos grises han dragado los ojos de la multitud
y no se trata de un ensayo de ceguera,
todos firmamos para que nos sacaran los ojos.

A ciegas, solo escucho las estructuras metálicas
que se susurran la inestabilidad de la péndola.
Tengo que irme a algún lugar
para sentir el rayo del sol encalando las traviesas.
El poema me envió al rincón de los presentes
donde dispuse el equipaje con el salto de las páginas.

Ana Velasco
Taller: Sábados 16h

ME TENGO QUE IR A UN LUGAR

Nadie abrochó al viento y tus palabras se van del revés.
Relatan abruptas relaciones y lanzan ideas
para verter substancias y encapuchar mandíbulas.

Veo tu grito levantarse a mi lado
y es otro cuerpo que balancea su oxigeno.

Hay paisajes envolventes que inmovilizan tus ojos,
siluetas taciturnas que duermen su sangre
y refugian tu amor en un solo corazón.

Qué cómico es navegar hoy con un solo movimiento,
con ese atardecer que levanta cada nada
disfrazando la penosa exactitud.

Lanzaré promesas para que me des la mano.
Tengo que ir al próximo tren
espero tus hemisferios amputándome la certeza.

Clemence Loonis

ME TENGO QUE IR A UN LUGAR

Ni la savia de aquella rosa, deshaciéndose en honores,
pudo libar tu corazón hasta convertirlo en trofeo de la liebre herida.

Valientes juegos se encaramaban sobre el tamiz de bengala,
recorriendo los hilos que se abrían entre tu goce y mi deseo.

Sobre el trébol , la ilustre mirada del topo
imaginaba auroras en tu destino inerte,
y yo, ajena a las circunvalaciones de tu alma, me fui a un lugar
donde las luciérnagas alumbraran mis pasos frente a la nada.

Paloma Benito

HE TENIDO QUE IR A UN LUGAR

He tenido que ir a un lugar,
donde las palabras están descoloridas,
y los juegos de los parques
tienen trajes de silencio y espera.

Un lugar donde el toque de queda
puede ahogarte si el baile no es oportuno
y el plástico cubre tus manos.

He tenido que nacer varias veces
para poder volver.

Hernán Kozak
Taller de los Sábados a las 17.00

ME TENGO QUE IR A UN LUGAR

Dispensarios de holocaustos trenzados por pletóricos atardeceres
enmudecen la sombra de las nubes proyectada sobre mis manos.

No entiendo el idioma de las conmueve, ellas son solas y convergentes,
son la lentitud y la huída, plataformas de teclas cósmicas
enraizadas en extensos plenilunios detenidos en la garganta.

A veces, piden libertad, y sus pulsaciones se detienen en sinuosas pausas,
en poderosas onomatopeyas silenciadas por el asombro.

La tez de sus nudillos entreabre la articulación labial de un grito
que reverbera como embarcación taciturna, templada por su marcha.

Otras veces, piden constancia, y la caricia de las letras florece
en primavera, cual displicentes calibraciones contagiadas de verdad,
como fulminante y elocuente consagración de la locura.

Ella abraza la dimensión del infinito con tan sólo diez dígitos
que se escriben en prosaicos decibelios, ensordeciendo toda ceguera.

Quizá el amor, albergue alguna salud en este ávido peregrinar
de parpadeos rítmicos, donde lo desconocido, se hace bandera.

Psicoanalista Magdalena Salamanca

Sábado 12 de mayo de 2012


VAMOS CONSTRUYENDO EL CIELO CADA NOCHE A TRAVÉS DEL OSCURO PALPITAR

Ataviados de dioses y de negros, conducen al rebaño
por la colina apuntalada, con el rostro prendido de hojarasca
y sin formas que ahuyenten a los lobos.

Ellos avanzan, disimuladamente, hacia el abismo de la noche,
nos miran construyendo el cielo, a través del oscuro palpitar,
con los vasos derramados de gélidas cifras, asaltando la coartada de la verdad.

Hemos implorado que no nos devoren del todo, que, entre colmillo y colmillo,
una tregua rompa este ruido que arranca nuestros oídos de sus amapolas,
en el plácido aljibe donde canta la corola de un recién nacido.

Hemos prestado la angustia de nuestra boca, a un cielo que caerá
en el mismo instante en que el suelo componga sus pedazos,
con los dientes endurecidos como penas y la lava exhalando por venir.


PALOMA BENITO

VAMOS CONSTRUYENDO EL CIELO CADA NOCHE,
A TRAVES DEL NEGRO PALPITAR.

Ahora la tarde libre esta libre,
las vocales se van al placer
a jugar como estrellas
y mi mano, en su grito posible,
construye el cielo cada noche.

Años y figuras alertadas
convocan un “ven conmigo”.

Quien lleva el nombre de conocerte
me acompaña como adversario en mi alma.

El hambre se acuchilla,
sólo se extiende el martillazo que escucha
la diferencia,
cada gravitación con su dosis de amor.

La velocidad me ha dado en pleno corazón
y mi historia se cuenta con los dedos.
Un viejo alambre aparta las estrellas
cuando les duelen la esperanza.

Se dibujan los escalofríos buscando un trampolín
pero esta la tierra y nadie contesta.

A solas con los sonidos,
aparté la primera persona
y me caí en medio de la atmósfera.

Somos ese chasquido en los dedos de todos
y el plato esta vacío;
mi pan absorbe la lejanía de cada día.


VAMOS CONSTRUYENDO UN CIELO

Vamos construyendo un cielo
lejos del vuelo bajo del cuervo,
con la profundidad del carbón,
con lo que tenemos más a mano,
nuestras propias manos.

Con la constelación azabache
del toro, que comparte silueta
con el algodón de las nubes,
vamos construyendo un cielo
a través de nuestro palpitar.
Antonia López

VAMOS CONSTRUYENDO EL CIELO CADA
NOCHE A TRAVÉS DEL NEGRO PALPITAR

En ese abismo donde late el miedo,
las dudas redoblan las campanas.
Encrucijadas y sortilegios
sombras negras atadas al raso de la noche,
aúllan en un nuevo amanecer.
El llanto agónico,
de una noche de verano
se duerme en el aliento de un nuevo palpitar.

Montserrat Gómez Plaza

VAMOS CONSTRUYENDO EL CIELO CADA NOCHE A TRAVÉS DEL NEGRO PALPITAR.

He unido renglones de cielo en abisales zumbidos otoñales
desatada de soliloquios amanecidos en algún escritorio:

Corren tiempos de cautela para las almas más pletóricas.

He pactado sonrisas con sauces llorones y lagrimales hambrientos
y la noche consternada en estremecimientos casi humanos
ha cerrado paso a las estrellas, para los ojos del mundo.

Vamos construyendo el cielo cada noche a través del negro palpitar
creando claudicaciones desde cadalsos barnizados de oro,
la horca ha sido tallada a mano por los doctos del amor.

Pinceladas como vientos que se dibujan en la memoria
disipando tentaciones virginales sentadas de la derecha del padre,
al costado de un futuro escrito en idiomas esperpénticos.

Hay tumbas que se iluminan entre los esqueletos más nobles
hay cementerios de hombres deambulando calles de ilusión,
hay vísceras reverberando sonidos de una sed insaciable.

Siempre hay un hay que gime alzamientos de algún placer desconocido,
siento el aullido de la muerte en cada palabra, en el ciego resorte de un milagro,
hay millones de versos arrodillados que claman un instante de piedad.

Magdalena Salamanca

VAMOS CONSTRUYENDO EL CIELO CADA NOCHE, A TRAVES DEL NEGRO PALPITAR.

Vivo en una ciudad,
donde las alcantarillas alargan su mano
y lloran de un ala los pájaros,
y el cielo por no mirar
finge no habernos conocido.

Vivo en una ciudad
donde el latido mueve los ojos de lo eterno,
donde el aire es pesado y gris,
donde la casa es una guarida.

También vivo en una ciudad,
de calles como versos,
donde la gente habla
y el futuro aún respira.

Hernán Kozak
Taller de los Sábados a las 17.00

NO PASA NADA

Caminando sobre un asfalto gris,
veo los árboles caer
en los bordes rompientes del destino.

Cada paso
es una pequeña situación desesperada
que me conduce a la sagrada oscuridad,
el reino por excelencia de la locura.

Trato de no pensar,
de no ver mas allá de mis ojos,
y me dejo llevar por ese hilo sangrante e infinito
que me conduce al final de mis mañanas,
ese lugar sin sonido que aturde mi corazón.

Al llegar me digo:
no pasa nada,
algo tiene que morir,
para que algo pueda nacer.

Leandro Briscioli


VAMOS CONSTRUYENDO EL CIELO CADA NOCHE A TRAVÉS DEL NEGRO PALPITAR

A Eduardo y Laura

Voy sacándole punta a las balas
con las que disparar a la muerte,
pero el negro cielo no espera y se ilumina
con la llegada de un nuevo, pequeño sol.

Debo aprender a convivir con los vivos,
ahora que todo se destruye
porque el infinito dolor de los ángeles,
fue incapaz de cortarle las alas
a estos padres del amor.

Mis manos pesan esta noche
tanto como las lagrimas derramadas de mis hermanos.
No conozco esa primera vez
pero siento un inexplicable vacío en mi sangre.

Las cuentas del rosario se caen mientras te rezo
y duermo para poder soñar ese abrazo
que tanto quiero darte, hermano querido.

Ahora, toca aprender a vivir, también con los muertos.

Adrián Castaño
Sábado 16.00 hs

lunes, 7 de mayo de 2012

Sábado 5 de mayo de 2012


NO PASA NADA


El mimo se levantó temprano para escuchar al mirlo,
sus huellas asomaban gélidas a través de las raquetas de nieve,
no era tiempo, sin embargo, para mañanas blancas.

El pudor raptaba el perfume del deseo,
mientras un gato negro ronroneaba erguido en su cabello.

Sangraban los adoquines,
no cabía escritura en los mudos renglones
las sílabas se diluían entre arena y oro
las vitrinas contenían destellos de espera.

Un sobresalto separó al cómico del sueño
indicándole que no era para tanto,
que los títeres crecen a cada instante
pero la eternidad no ha brotado y en tiempo de cerezas,
todavía quedan rayos para lucir carcajadas.

Ana Velasco


Taller: sábados 16h.

No pasa nada
No pasa nada cuando tus murmullos,
atraviesan los sonidos de mi piel,
las ecuaciones pierden sus incógnitas,
Y la ternura desborda su luz.
No pasa nada cuando una antorcha de versos
enciende la magia,
atrapando miradas enamoradas.
No pasa nada por temblar con un verso.


Montserrat Gómez Plaza

NO PASA NADA (a Guardiola)

Se desprenden acantilados de las cuencas de tus ojos
que, sin mediar palabra, alzan la mirada al horizonte
y proclaman con un grito, un instante de cordura.

La permanencia desciende de las cumbres más altas
y clama arrodillada un punto y seguido.

He oído el llanto lujurioso de la victoria con pausa,
el gemido hilarante de los hombres que te habitan
saltando entre gradas de ilusión.

La cautela eleva la nobleza hasta los habitáculos de Dios,
que, desde la tribuna de los ángeles, lamenta tu marcha.

Son millones de pasiones sumadas en tropel
las que albergan el vacío de una lágrima,
vuelta hacia delante del que, sin miedo, saber parar.

¡No pasa nada! La ilusión no muere entre los astros,
ve y tiende todos los triunfos en un diván de palabras,
quizá tu retorno, consiga dar ejemplo a la humanidad.

Magdalena Salamanca Gallego

NADA SUPO DE LA VIDA

Las campanas han perdido su alma y su brillo,
ya no suenan redobles de enhorabuena
ni ritmos fúnebres, doblando la tristeza de una viuda,
que nunca trepó por un verso de felicidad.

Se le escaparon los años, como las teclas extrañas a la armonía,
fundidas en negro, sin marfiles de plata engalanando
los mosaicos que trasgredieron su rostro.

Él abandona un suspiro, como sombra incrustada en su espalda,
a lo largo de un tiempo que jamás le perteneció.

Ella -disfrazada de otros- arrancará de su pamela una punta de vida,
convirtiéndola, con un falso truco, en un lugar imposible para soñar.

Paloma Benito

NO PASA NADA

Vuelve la sed a anudarse a mi garganta,
como si no hubiese bebido de los sueños.

Es esta luz del día la que me absorbe ahora,
para que sea trazo inmaterial en el recuerdo.

Antonia López

NO PASA NADA

Pinturas sobre el rostro de la luna
para inventar luceros que brillen
después que la lluvia ceje
en su empeño de agua.

Cruz González Cardeñosa
Taller: Sábados 17:00 h

NO PASA NADA

Despedida para Pep Guardiola
4/05/12

Fue hace cuatro años,
traías las fotos que todos guardábamos,
de un jugador,
abierto a una elegancia imposible.

Cuatro, el número con el que volabas
y nos hacías soñar.

Los que te conocían, aventajados,
adivinaban que encontrarías tu lugar.

Con la historia del club marcada en tus pupilas,
con tus maestros dirigiendo sin saber,
con el gusto por el juego y el decir,
ocupaste una posición en nuestra alegría.

Los que aman el fútbol,
te admiran,
por la exactitud en tiempo y espacio,
de las frases que con las que has ido haciendo,
una manera de vivir,
atado a un balón y a once versos
combinados más allá del sonido final.

Llegaste para
hacer grandes a los grandes,
para señalar, cuando alguien olvidaba,
que lo aprendido, puede morir en manos
de quien cree haber llegado.
Llegaste para
acompañar a los jóvenes que como tu,
deseaban construir un equipo,
casi sin importar los nombres que todos recordaríamos.

Gracias Pep, por el futuro.

Hernán Kozak
Taller de los Sábados a las 17.00

NO HE VISTO NADA

Quiero encontrar el final del camino,
amarrarme sin piedad al horizonte,
hundirme ferozmente al abismo
que habita en el tic tac de las horas,
la locura exagerada del tiempo.

Recuerdo tus arrebatadas noches
donde tu voz,
se hacía carne en mis entrañas
y, yo, era el ladrón de tus suspiros,
esa gota derramada pidiendo perdón,
gritando desesperadamente
por alguna nueva razón de los vértices,
que viven en cada instante
donde la palabra y tu piel,
se juntan en esta nueva y vieja
canción de melodía.

Lo juro:
no he visto nada.

LEANDRO BRISCIOLI