TALLERES DE POESÍA GRUPO CERO DE LOS SÁBADOS POR LA TARDE A LAS 13H, 15H y 17H COORDINADOS POR CARMEN SALAMANCA.
Contador
lunes, 30 de abril de 2012
Sábado 28 de Abril de 2012
NO HE VISTO NADA
Si circularas por mis venas, mar adentro, descubrirías que,
en cada glóbulo, vive un demiurgo que succiona las palabras,
controlando su destino, más allá de nuestros huesos.
Haré como si no hubiera visto nada, pero, por debajo de estas pieles,
alguna inteligencia diminuta nos cambia de sintonía, agazapada entre las arterias,
mientras la ciudad huele a muerto y los jardines cubren
sus bocas subterráneas, ávidas de nueva sangre.
¿Se tornará violeta el fluido derramado, para engalanar los siglos,
antes de que caiga la última esperanza, ahogada entre sus propias perlas?
¡Silencio! Las perlas volverán a su reino y allí, los hombres se beberán el mar
para seguir caminando, como distraídos, repasando los bordes
de la silueta que dejaron sus huellas, en un triste pasado, que nunca duerme.
Paloma Benito
NO HE VISTO NADA
En el alboroto nadie me dijo que un agujero negro
se tragó la riqueza forjada, durante tres décadas, en la mina.
Que un sin provecho surcó los océanos para ponerles cintura.
Tampoco supe de la existencia de jardines frondosos
donde el dinero era sepultado en sacrificio del dios Acervo.
Me enamoré hasta los huesos
y la venda atravesaba cualquier acaecer.
Solo respiraba de su piel y sus caricias,
los botones de su pecho eran mis ventanas,
a tientas me deslicé por los días hasta escuchar
el silbido de una sirena y una apócope tomando brío.
Gritos en el aire atravesaban la ciudad,
la ceguera inflamaba los tejados cual plaga de gorgojos,
pedían testigos para denunciar a los videntes.
Tras unos labios la voz vacilante descendía
mientras a trozos se rajaba mi alma: “Yo no he visto nada”.
Ana Velasco
Taller: Sábados 16h.
NO HE VISTO NADA
… Pero hay cuerpos que no despiertan nunca;
son rocas insomnes tras el verdor de las aguas.
Otros cuerpos quedan alineados tras el olvido,
con los ojos cerrados orientados hacia el cielo.
No sé hacia qué cielo o infierno mirarán mis ojos.
Antonia López
TRABAJANDO EL DOBLE
Arribo a un puerto donde el bullicio
es el rey.
La sombra del mar embravecido
agita las velas
produciendo sonidos inquietantes.
La escalinata está repleta de personas
que descienden y saludan otras
desde la barandilla a rostros
con brazos agitándose.
El viaje terminó y nada termina hasta el fin.
Camino como si supiese dónde voy
como si mis pies conociesen su destino.
Una voz dice mi nombre y me abraza
con su cálida bienvenida.
Otra me saluda
y guarda las maletas en un coche.
¿Me abré equivocado otra vez
y no serán verdad ninguna de las versiones?
Caigo en un mar azul y esta vez el sol
baña mi cuerpo desnudo.
Cruz González Cardeñosa
Taller: Sábados 17:00 h
NO HE VISTO NADA
Se han acostado los pájaros
y ninguna estrella ilumina la paz.
Hay frutas en el jardín.
Una soledad golpea la cáscara
con su ardid de trueno amortiguado.
Consolidarse en los reflejos o arañar
de futuro los endecasílabos
que crecen con la libertad ametrallada.
Abro los ojos para que me digan
que el agua es un sistema
de sedes que quiere cumplir con su promesa.
Quiero partir en dos la lógica y estremecerme
en ese lodo de cascabeles que rehúsan
decirme, si querré otro eslabón de dicha,
si insistiré con la letra,
y si el alfabetismo se alargará hasta la falda de mi madre
como retrocediendo en los batallones del amor,
la carne de cañón que se resiste,
ese efecto lumínico que atraviesa las miradas.
Hay un canto que brilla en los ojos,
un hambre que reclama su dosis
hay para todos los pastores,
anfitriones, una celda para guarecerse de la vanidad
y los lazos estranguladores
quieren corromperse en mi.
La lujuria de saber escribir tu nombre
cada vez que se enzarzan la voz y su cielo
los cuatros jinetes y la melancolía.
Clémence Loonis
NO HE VISTO NADA
No se de buitres sin hambre,
incapaces de perder la costumbre
de inundar las calles de aceite.
No se de horizontes quemados,
que buscan en árboles sin frió,
un último aliento huérfano,
para robarte una palabra.
No se que quieres olvidar
que este ciego te pueda decir.
Hernán Kozak
Taller de los Sábados a las 17.00
NO HE VISTO NADA
Anoche extendí plumas de gavilán sobre la mesa
y, sin intención de volar, amanecí escalando letras
combinando sonidos de mar, como caracola
perforada en tímpanos para amor.
Escuché un silbido proveniente de tus ojos,
y de un salto, solté las amarras,
para alcanzar tonos agudos entre sueños,
brisas altaneras para la historia, templando la piel
No había lágrimas en los bolsillos
ni temblores en las vibraciones de la voz,
solo nosotros desflorando infiernos
acuartelados en las entrañas de la mirada.
Los pasos de tus besos ascendiendo mis escalas
despertaron monstruos habitados por el deseo,
ellos, siempre silenciosos, encarcelados bajo llave,
acompañan el canto ciego de la noche.
No he visto nada, ni siquiera la ajena turbulencia
que conmueve el vientre virgen de esta niña
cuando tus garras de diablo se visten de gala
y tocan, sobre mi cuerpo, una nueva canción.
Magdalena Salamanca
NO HE VISTO NADA
En un lugar del infinito
el infierno bebe de tu espejo,
el sol duele en mi retina
y descompone toda imagen.
Intenté sobornarte con mis latidos
pero el agua derramada sobre mi sed,
sólo calmó mi sed.
Enciende la luz,
que los engranajes de la muerte
no pueden ver cómo aproximan
los acordes en tu piel.
El vino adulterado por la felicidad
persigue nuestras bocas
y la copa rota, justifica la memoria.
Adrián Castaño
Sábado 16.00 hs.
martes, 24 de abril de 2012
Sábado 21 de Abril de 2012

TRABAJANDO EL DOBLE
Trabajando con el ritmo sobre las rodillas,
la eterna lentitud golpea los años.
Quiero partir y me envuelvo
en las caricias de tus manos,
en la efusión del movimiento.
Verte, miro el perfil,
los ojos estrangulados por la decisión,
y con otros ojos,
veo surgir al tiempo que se abre
para que pueda usar todas las bocanadas
y silbar mis estribillos.
Se encaminan, paralelas fúnebres y con el tallo
de la desmedida trabajo el pan, la yugular y los vientos
que quieran adiestrar mi voz.
Tengo los pretextos del aire
y la fuerza de la risa.
Vuelo sobre una medida y se esparcen
los tambores, la fulgurante fe que va hacia
ese tiempo disuelto
que provoca un abrumador volcán de disturbio.
Hay otra fe que vaga sin cesar,
más allá del trampolín que se deshace en mi
que con el cuerpo extendido
la longitud se desmaya,
lloro los extremos y no quiero volver.
Sólo tendré un pie y se hará cuerpo en cada vestido.
Levantará la voz y se dibujara el origen.
Ha atardecido, y sola en el peldaño de una ignorancia
de luces, veo brillar la belleza y contornear el balanceo
que me abraza.
Caigo, derrotada, en otra mano
para contarme una historia.
Clémence Loonis
TRABAJAR EL DOBLE
Vivir y olvidar lo que muere,
doble trabajo en un solo instante.
Vivir con los ojos inyectados
en letras, veneno inocuo
abrasando bajo la piel.
Doblar por la mitad al mensajero,
colocar su cuerpo bajo un título,
y esperar que diga, después,
una oración por nuestras almas.
Antonia Lopez
TRABAJANDO EL DOBLE
Si ves en el espejo a tu doble
rompe con ganas los obstáculos
y traspasa tu propia imagen.
Desde allí, la ambigüedad trémula
de las corneas, se hace paralela
al gesto anticipador de cualquier desafío.
Los años se retuercen en grilletes
de aislamiento fácil, la mirada huye
y el sonido de la libertad arrastra pesados pies
por el suelo, con paso firme, equidistante.
Oigo venir algunos pensamientos fugitivos,
la franqueza de sus motores,
invade los desiertos.
Son la sed inapelable de la voz del mundo,
el gentío y su barbarie rezando
en silbido, ciego,
la armonía del universo.
Reflejada en días de amplias ventanas,
me asomo, virtual, a una realidad
que parte de mí y vuelve.
Magdalena Salamanca
BLANCAS
Caminando sobre un asfalto gris
donde la caída del sol se hace humo sobre el agua,
amanece una idea revolucionaria
de impulsos y desesperación.
Escucho una palabra
que cambia todo de lugar,
y, en ese vuelco salvaje,
me doy cuenta que la vida tiene estas cosas,
cambios permanentes a través de sus palabras.
Busque oro donde no había nada,
quise subir muy alto sin saber volar,
arranque de mis ojos su mirada,
volví a los campos sagrados de la verdad.
Blancas como el cielo,
blancas sin piedad,
blancas en desencuentros,
blancas en soledad.
LEANDRO BRISCIOLI
NEGRO
Arañas de acero y de seda,
construyen sus nidos en tus vocales,
y pierden el paso de la luz,
dejando una brisa de precipicios azules,
que asustan a la oscuridad.
A penas sin fuerza,
el eco no cesa,
de masticar tus raíces,
de señalarte
con sus manos secas.
Hernán Kozak Cino
TRABAJANDO EL DOBLE
Como esa flor sin perfume
que cruza tu piel en una fragancia de viernes,
como el espejo que se posa ante los ciegos
y se pone nervioso en el último reflejo.
Haber nacido con esta sangre,
me obliga a dividir en sílabas tu nombre
y bajo esta luna, donde se destroza mi sombra,
espero nocturno que vengas a matarme.
Me velas dormido,
porque te has visto en la página
que todavía no escribí.
¡Si fueron tus manos
que inventaron a las estrellas
que nos desvistieron
en el laberinto del amor!
Escribo, como el paraíso
escribió tu ojos, trabajando el doble,
para que pudieses ver.
Adrián Castaño
Sábado 16.00 hs
miércoles, 18 de abril de 2012
Sábado 14 de abril de 2012

BLANCO
¿Dónde el blanco tiñó la explendez de mi rostro
con la opacidad de tu ciega visión de inusuales rasgos?
Sobre las chimeneas humean vidas.
Las iglesicas parecen islas en medio de la ciudad.
Kasnicov reza mientras su mujer muestra su virtuosismo
al coronel que, ya sin ropas, parece las tropas en desvandada.
En la calle el sol ilumina la sencillez de la tarde.
Discurro por las letras y mi piel toma el color del mundo.
Cruz González Cardeñosa
Taller: Sábados 17:00 h
NEGRO
Un gato negro
pasó bajo
mi escalera,
derramando,
gota a gota,
el tintero
de mi memoria.
Ahora que está
tan oscuro,
de nuevo
busco
tu luz.
Antonia Lopez
NEGROS
Negros puntos en suspensión enmarcan el infinito vuelo de la noche, anidando luciérnagas que sonríen en cada destello, embalsamado por tu piel.
Fieles al creador, que nada sabe de la impaciencia de los días,
corren una tupida estela de dolor, cuando las golondrinas regresan
de las áridas estepas, porque allí tampoco habitó la lluvia.
Negros párpados de primavera, vencidos por un sueño enloquecido, que nunca se atrevió a mirar de frente la verdad, rota entre sinfonías domésticas, esperando componer una sola palabra para que tu voz no quedase dormida, en pleno trance, al abrigo de la vida.
Paloma Benito
BLANCAS
Blancas eran las pisadas que traía el talador,
había atravesado el Himalaya con un pergamino entre sus manos
y un siglo de historia en su dorsal.
Fibras de rudeza y argollas desprendidas acompañaban su calzada,
taladros de un centenar de floraciones crujían en su pecho,
como barrenas que perfora la oruga en el tronco maduro.
La feroz civilización había acabado por esquilmar al huésped.
Ana Velasco
Taller: Sábados 16h.
NEGROS
Brotan en plena libertad tus alas de gavilán,
la noche te acompaña álgida de placeres,
como truculentos emblemas castigados entre la ruinas,
de una mirada, que se esconden tras la luna.
Desde allí, con el peso de la ignorancia abarcándolo todo,
espejeo arbustos recortados por el viento y espero tu llegada.
Cuando vengas, cuando la noche se abra
ante la perseverante fuerza de tus alas batiéndose en libertad,
los negros colores de su desnudez,
se fundirán con la mañana y tus ojos abiertos al sol,
despertarán el eco sonido del corazón.
Magdalena Salamanca
TENER COMPASION SIEMPRE FUE PERDER EL TIEMPO
Miro por una rendija desértica,
una inmortalidad que funde a negro,
despistando los fragmentos de un llanto que se seco,
abatida pulsión sin horizonte.
Rezongan tus manos
cuando el amor resulta inalcanzable,
para los hombres sin ley
que buscan imperiosamente
los vértices del mal hechos cenizas.
Dejo de lado los recuerdos
y, es ahí, donde me doy cuenta
que ese ayer que me aplasta,
se convierte en un futuro cercano,
algo relativo a las caricias,
el roce, la vida.
Tener compasión,
siempre fue perder el tiempo,
mataré a la bestia y con su piel
me haré un abrigo para guardar la luna.
LEANDRO BRISCIOLI
NEGROS
Te desabrocho los botones en un verso
y amo tu ceguera.
Con tu piel, inventé la alfombra,
donde volar, fue tu voz.
Desde tu cuerpo vi el horizonte
cambiar de color.
De un acorde roto fui hecho
y mi reverso, te enderezó.
No hubo silencio, pues aquí estamos
y solamente pido a tus manos que amanezcan.
Escribí tantas veces sobre el cielo
sin haberlo visto jamás,
para poder decir que el vuelo fue real.
Rompimos las copas en el brindis
y el licor se derramó sólo un segundo
como mi sombra en Buenos Aires.
Adrián Castaño
Sábado 16.00 hs.
martes, 17 de abril de 2012
Sábado 31 de Marzo de 2012

“TENER COMPASIÓN SIEMPRE FUE PERDER EL TIEMPO”
Cesare Pavese
Regulo los motores al ritmo de la historia.
Asemejo mi rostro al rostro de las flores
y mis oídos al deslizar discontinuo
de una vocal sobre mi piel.
Distraigo el zumbido irritante de las noches
a la intemperie y danzo un irreverente compás.
El tiempo me reclama suya
y con pasión destrono al esqueleto
dispuesto a la madera y sustituyo
la quimerica ilusión de una romanza
por los pies en la tierra y una voz.
Cruz González Cardeñosa
Taller: Sábados 17:00 h
TENER COMPASIÓN SIEMPRE FUE PASAR EL TIEMPO
Navegamos, oteando las alturas, hacia grutas clandestinas sin muros protectores,
esperando una mano soberana que pudiera redimirnos de todo pecado.
Saltando de víscera en víscera, pudimos soportar cualquier molestia del crecimiento,
a cambio de ejecutar el corte exacto en las arterias del amor.
Fue nuestro llanto suficiente para secar oleajes de nobles pináculos,
envolvente cifrada en sepia y lumbre derramada entre resonancias de la costumbre,
donde nos dimos cuenta de que tener compasión era sólo pasar el tiempo.
Palabras ensayadas, como el levante agitando las ramas, no pudieron evitar que,
en perfecto equilibrio, cayera, penetrable, la inicial de una nueva vida.
Paloma Benito
COMPADECERSE SIEMPRE FUE PERDER EL TIEMPO
Un gran río de piedras craneales,
más unidas en la muerte que en la vida,
asomaba en un desvío del camino.
Al cruzar este río, nuestras dudas
empezaban a secarse bajo el sol.
Su aridez labraba en nuestros ojos,
ahondaba hasta la raíz más profunda,
hasta el último grito del renacer.
Antonia Lopez
TENER COMPASIÓN SIEMPRE FUE PERDER EL TIEMPO
Compañero del dolor,
de ti se apiada mi cordura
y mi tibio corazón se engaña
enredado con tus lágrimas.
Por ti bostezo, unilateral,
consciente de que sufro,
sin saber que ni a ti te ayudo
ni yo consigo nada.
Porque tener compasión
siempre fue perder el tiempo,
abandono de antemano la esperanza,
la ilusión de hacer hermanos
padeciendo la misma ignorancia.
Sufre el perro su silencio
y el águila su hambre inhumana.
Sufre el gorila su tos en el pecho
y el caballo la velocidad en sus patas.
¡Seamos hombres, hagamos otra cosa!
Conversemos. Tomemos la palabra.
Ruy Henríquez
31 de marzo de 2012
TENER COMPASIÓN FUE SIEMPRE PERDER EL TIEMPO
A Carmen Salamanca por el sexto
“Nacida de un dios sin consecuencias,
elijo, para el hombre, osadía en la contienda
frente a la legendaria esclavitud de su ceguera.”
“Cielos Olvidados”
Yo la buscaba,
la buscaba indefinida.
Con boca de pez atormentado
seguía el tiempo
la atmosfera de no recordar jamás
de sepultar una a una,
las voces no escuchadas.
Desnudar firmas que buscan sus fechas,
arcos de relámpago,
donde cae lo que es amar.
Abro mi cuerpo y eres igual,
nombro tu inalcanzable sesgo,
tu águila virtual y las cárceles se agitan;
hay viento en la hermosura,
una cacofonía desplaza los territorios del amor
y no quieren rebotar,
multiplican su frenesí.
Avanzo con una fecha tumbando el papel-;
se alargan los ojos que vienen
a inundar la amplitud de tu sexo,
del hambre que no me acaricia,
que busco y se retuerce.
Clémence Loonis
BRILLOS EN LA NOCHE
Arranco un fragmento de mi puño,
tenso alguna gravedad
y doy media vuelta al vacío
para aparecer en el centro de tu verdad.
Me planto en la cima de tus pausas,
regreso al lugar que nunca estuve,
encontrando lágrimas imposibles
que hagan de mi algo imperfecto,
muy cerca del sol.
Nadie nos dijo aún
que no se podía andar montados
sobre alguna pasión descontrolada,
por eso, me inclinaré para buscar alguna
nueva experiencia que salga de muy adentro,
casi cerca de tu piel.
Cuando el día desaparece,
encuentro brillos en la noche,
flores en la noche,
y ahí, justo ahí,
la luna nos canta su mejor canción.
Leandro Briscioli
“TENER COMPASIÓN SIEMPRE FUE PERDER EL TIEMPO” Pavese
Hay nada cuando la compasión trepa, desaforadamente,
las ansias de un partir atropellado por el tiempo.
Tengo los huesos aminorados entre brumas beligerantes
de cientos de palabras que borran el eco de tu voz.
Naciste cobarde, ciega, sorda, y ahora, quieres verter tu bilis
sobre los humores de la historia sin dañar la sonrisa.
Quieres almacenar pedacitos de paciencia, apilados uno sobre otro,
al igual que los libros sacrílegos que el viejo sacerdote
esconde bajo su almohada de oraciones.
El Aconcagua nacerá de la soledad de los días,
esos días como plataformas vivientes
que flotan entre serpientes y cocodrilos.
Los arpegios de la muerte expanden sus enigmas
por frondosas selvas de misterio,
mientras verdugos adoran los desplantes de la virgen.
Hay profundidades en las cuencas de tu nombre
que prodigan pasos hacia el infinito,
hay aleteos compasivos que al despertar el alba,
guían mis pasos hacia la máquina del tiempo.
Tener compasión es perder el tiempo, me digo,
entonces abandono los hábitos,
me siento frente a ti, y escribo.
Magdalena Salamanca
TENER COMPASIÓN SIEMPRE FUE PERDER EL TIEMPO
Luego, luego vendrán los mares
ahora toca nadar.
El tiempo fue comprando en mis horas
los rasguidos del agua
y las pupilas otra vez destrozadas
por el reflejo de la lupa
con la que recorrí tu cuerpo.
En tu cintura cuelgan las nubes
que abrazamos aquella noche
y no condensa en mi imaginación.
La lluvia que no tendrá compasión de estas manos,
golpeará una y otra vez sobre los cristales
que se rompieron en mis últimos sueños,
agotando el antídoto de este nuevo amanecer.
Adrián Castaño
Sábado 16.00 hs
miércoles, 21 de marzo de 2012
Sábado 17 de Marzo de 2012

EL EMPRENDEDOR
Desprendido de la envoltura del tiempo,
en el margen que deja la estrechez
de la noticia anunciando repetidamente:
“El porvenir del hombre sigue hibernando”,
el emprendedor pone remedio a esta tristeza
porque sabe que la verdad sigue rodando
por la amplia esfera del mundo.
Antonia López
BRILLOS EN LA NOCHE
Sarcásticas voces
auscultando el tedio
de las ciudades.
Impronunciables nombres
agitan banderas,
revuelven la tierra
y gritan sin piedad
sobre los transeúntes.
Unos dicen que son hombres
o fueron
otros que ni siquiera existieron.
Entre los brillos de la noche
está el silencio
ese que te permite diferenciar
el hambre del miedo.
Cruz González Cardeñosa
Taller: Sábados 17:00 h
EL EMPRENDEDOR
Convertida en manojo de radiantes claveles,
me lancé a la calle tropezando con algunos narcisos,
que santiguaban su clara belleza
antes de que el rostro de la palabra lo petrificara todo.
En el vuelo de una mariposa,
el emprendedor quiso recorrer mil leguas fulgurante,
pero sus alas parecían tan torpes y maltrechas
que arribó a tierra tras la primera estocada.
Pidió clemencia a los truhanes del asfalto
mas ellos, que no hablaban el lenguaje de las flores,
limaron de su ruinosa boca algunas aristas y volvieron a decir:
“El canto de esta daga debe empuñar otros labios.
Un nuevo narciso se tornará clavel
antes de alumbrar el alba”.
Paloma Benito
EL EMPRENDEDOR
En la bifurcación de una noche eclipsada
eligió la vereda izquierda del cosmos,
y con el aval de una pluma
emprendió un viaje para rasgar la palabra riesgo.
Gerente de tenaces abismos,
su negocio en presente es amar,
desdoblar el capital humano
poniendo alma y vida en el verbo, en el pincel
o en los desesperados de entelequia.
Su producto, destellos enamorados,
es de los que sobrevuela el tiempo,
abrumando a los mercados que nada saben del poeta.
Ana Velasco
Taller: Sábados 16h
BRILLOS EN LA NOCHE
A veces se preguntaba,
como un viento de alfileres,
podía pasar por su ternura,
sin dejar cortes,
en las silabas que lo separaban de la noche.
Se vestía de perfil,
como una calle,
que imitaba
el sonido del mármol,
cuando le tapaban la boca,
con un nombre solo recordado,
y bailaba,
bailaba sobre sus temores,
como alguien
que ha conocido el amor
por primera vez.
Hernán Kozak
Taller de los Sábados a las 17.00
EL EMPRENDEDOR
Prendedor de hedores, humus y cloacas
serpiente infecta de ambición,
espectro aniquilador de conquistas sociales,
ven, hoy te espero en mi cama arropada con sedas orientales,
te espero zurcida de ritos indígenas entre las sábanas
para que la fuerza de tus malolientes manos
perturbe la belleza de mis pétalos
y nazca, de entre las cúspides de la raza,
una disección perfecta del amor.
Ven, entrégame al sumidero de los dioses,
para que la pureza desaparezca de mis pechos.
He nacido virgen a los vertederos y las ratas,
he perdido el ánima cabalgando escombros bendecidos por Dios,
ahora quiero esposarme al sudor y a la azada,
impregnar mi cara con la mancha indeleble de tu pasión,
penetrar, con humanos pies, la tierra
y sentir la gloriosa virtud del hombre
de poder transformar con sus manos, el mundo.
Magdalena Salamanca
El emprendedor.
Hasta leche de gallinas obtiene
el ingeniero.
En las noches,
los oscuros muros de hollín
pinta
con sangre de cualquier animal.
El estilo de línea imperecedera
no prolonga el sostener de las esquinas.
Los dioses le delegan sus asuntos
y los negocios humanos.
Una sombra aguarda.
Más de un pasillo hay
al otro lado de la salida.
Cuenta
saber esperar
el nacimiento de las columnas
y seguir
en pos
del gato negro.
Juan Francisco González-Díaz
ANTES DE LA VERDAD
Buscando entre un ayer que no volverá
y un mañana incierto,
trato de encontrar alguna razón para continuar
este camino lleno de interrogantes
que me atan al desvío filoso de tus palabras,
al llanto desesperado de una madre
y a la injusticia sangrante de tu voz.
Acorralado,
sintiéndome exageradamente sólo,
me revuelvo pensando en los imposibles,
esa cúspide sin sol ni luna
que acaricia mis entrañas
cuando el dragón agita su vuelo
para comérselo todo.
Me caigo sobre un acorde gris,
arranco de mi espacio su aire
y toda gravedad se vuelve angustia,
frío y desolación.
Antes de la verdad,
trataré de encontrarme,
por si algo diferente pudiera pasar.
LEANDRO BRISCIOLI
EL EMPRENDEDOR
Duros cristales caen de tu sombra
y el dolor, fue el mundo.
Te busco en el índice de mi memoria
y rascan los años el oscuro acento
de una esdrújula vocación.
Los dioses fueron tan generosos
gestionando las notas de estas cenizas,
que el fuego olvidó el aroma de la carne
y la luna se desvanecía en mis sueños
combinando el mal con tu agitada respiración.
Hoy, emprendiendo un camino inexistente
te veré entre las hojas de este pentagramado sol,
donde la única luz es tu Si bemol.
Adrián Castaño.
Sábado 16.00 hs.
lunes, 5 de marzo de 2012
Sábado 3 de Marzo de 2012

ANTES DE LA VERDAD
Ni tú, ni la sombra del combate que te aqueja,
sabrán salir de las profundas aguas de este siglo
sin saldar, definitivamente, todas las deudas.
Antes de la verdad de nuevo mundo
habrá almas que testifiquen adulterados sueños,
angiomas soterrados bajo la piel
provocando muertes prematuras.
Magdalena Salamanca
ANTES DE LA VERDAD
Todo se retuerce a mi alrededor,
buscando en giros imposibles
una palabra certera
que me acerque hasta ti.
Antes de la verdad, me debato
entre la consabida figura
que recoge mi último rostro
y esta desconocida imagen
que me devuelven las palabras
tomadas de los artífices del verso.
No se oye ningún vals,
esto parece una emboscada.
Busco una salida, la retaguardia
que me salve de estas balas
que impactan en mi cuerpo,
desprotegido, traicionado
por el alma que contra él dispara.
Antonia López
ANTES DE LA VERDAD
Ensimismada,
nunca me dio su nombre
cayo su sepulcro de mar
y contamino la muerte de palabras
para que se vanagloriase
ser un sonido más en mi boca,
una bala al nivel de la voz
una sustitución para la balanza
que da vuelta en mi parpado.
No quiero atormentar tu piel,
ni hablar con tus corales
Quiero partir en dos tus escalafones
El punto que rebota en la duda equívoca
y retrocede culpando a la voz su hemisferio silencioso.
Sé, que a tientas, tomas una caricia de esa vértebra
Y rajas donde sangra la felicidad.
Te veo pasar y llamas a mis ojos.
Tengo la sed de un ritmo prometido,
de una eternidad
dando su nombre con agitada risa.
Clémence loonis
ANTES DE LA VERDAD
Parece fácil volver respirar
después de un gesto de amor.
Saltar desde ninguna parte,
y caer exactamente
entre las ruinas ajenas en las que vivo.
Parece fácil cerrar los ojos,
y hacer como si nada hubiera sucedido.
Extraer los jugos de la piedra
que te dan a comer.
Acariciar casi sin medida,
los vientos que te envuelven,
desde el cuello
hasta el último pensamiento.
Parece fácil decir que si,
aceptar la lejanía
como comienzo de lo imposible.
Cambiar tu nombre por un número
y seguir muriendo.
Hernán Kozak
Taller de los Sábados a las 17.00
EL MISMO PODER
Indecentes metáforas se escapan de las manos del ignorante,
ocultas, entre rasgos de grandeza, como plumas descosidas
sobre un campo desnudo, dejando cicatrices en el costado de la tierra.
Si aprisionaran nuestras palabras para que ningún pensamiento
pudiera ser más grande, ellos, entre rejas,
afilarían sus cuerpos hasta atravesar la última coma,
revelando el olvido como angustia virgen derramada
sobre un diván despierto al mediodía.
Entre agujeros de gris perla, el paraíso atrapará otro duende,
que, encadenándose a algún verso, será llamado ante los poderosos.
Y esta vez, el golpe, para ellos, será mortal.
Paloma Benito
EL MISMO PODER
Ruge despiadadamente pidiendo algún favor
en el lugar donde todo se olvida,
la locura.
Filosa,
se acerca con una picardía tal
que es capaz de doblegar
un puñado de soldados inútiles,
en medio de un volcán oxidado.
Sin querer,
tropiezo sobre sus manos,
y, es ahí, donde me decido a continuar,
para escapar de esa atracción,
de ese inseparable lugar.
Después,
pasaron los días y me di cuenta
que teníamos el mismo poder.
LEANDRO BRISCIOLI
ANTES DE LA VERDAD
Hubo quien maniatara
los latidos en mi corazón,
tu geografía no me permitía
más que esta tierra.
Vendí a los 40 ladrones
todas mis armas
para que pudiesen mudar
el oscuro desierto
hacia tu otra mirada.
Sin respirar,
llegué a tus dedos,
esos que se desangraban
deshojando margaritas
y acariciaban el terciopelo
de mi voz a escondidas.
No seré yo, antes de la verdad
será mi mentira
la que sobreviva a tus deseos.
Adrián Castaño
Sábado 16.00 hs.
jueves, 1 de marzo de 2012
Sábado 25 de febrero de 2012

EL MISMO PODER
De un vertedero rescató el charlatán
el viejo crecepelo que haría brillar
las ideas de los congregados.
Todas las mañanas, ante el espejo,
se prometía ser tan feliz, al menos,
como todos aquellos infelices,
que nada sabían de escritura
prescriptiva, ni de falsos prospectos.
Antonia López
EL MISMO PODER
Estuvo en mis manos el poder.
Fugaz la brisa rozando el mar,
encontrando en la espuma,
las olas de tu corazón.
Cruz González Cardeñosa
Taller: Sábados 17:00 h
EL MISMO PODER
Tiene el mismo poder que un salvaje encaramado,
el desamor es un caldo envenenado
carcomiendo la médula del sentido.
Arrastra celos en cascada púrpura
quejoso, no sabe negar a sus antípodas
y salpica su regazo de nostalgia.
En el delirio:
un gato negro mordisquea los besos descosidos,
la impaciente urraca recoge las deshechas alianzas.
Ah! Enquistada bondad, clemencia taciturna,
no le maldijiste a tiempo y ahora,
el silencio de una nota
desafía el vértigo de mi deseo inalcanzable.
Ana Velasco
Taller: Sábados 16h.
EL MISMO PODER
Huyendo de la flor del recuerdo,
llego a ti, un año más,
para escribirte unas líneas
que me alejen del dolor,
casi inexistente, casi perdido,
de tu ausencia.
Un año más para el calendario
que te nombra cada 25 de febrero,
como voz alta y clara,
con firme tono de lejanía,
con algún quizá, todavía,
suplicando respuesta.
No quiero llorar las ganas de callar este poema,
ni decir simplemente: Hoy hace 9 años
que tu nombre se nombra en el silencio de la noche
como un silbido sordo penetrando los días,
que omiten tu presencia.
El mismo poder que te puntúa
en el tiempo del abismo,
hoy trae a mis manos
la pasión por la vida,
el amor y la escritura.
Magdalena Salamanca
EL MISMO PODER
Hoy he luchado con las vocales más bellas,
no hubo ayer.
Esparcidas sobre el destino
como un imán que se balancea,
borran las celdas donde la pieza que gira su tierra
se espanta sin humano.
¿Acaso existe una lluvia de estrellas
que viene a reconocer la felicidad,
que destrona el poder,
la que nace extraída de un color de barro?
Sé que el tapiz hay que jugarlo,
que las bocas se abren hasta los pies
cuando escuchan al cuerpo llamar
su distintivo vuelo límite.
Hay una brecha de día, una promesa feliz
pero nadie recuerda el calzado que llevo la idea
a tocar fondo,
a echar raíces sin que el ahogo clasificase
el borboteo que siembra mi mano.
Donde habrás ido mundo, cuando viajas solo
y que tu corazón es una puerta batiendo las alas
frente a cualquier vida.
Como no puedo ponerte en mi boca
como una desilusión,
apago todas las llamas.
Construyo en esa esquina nublada,
escribiendo en tu nombre,
las silabas que guían mis pasos.
Alcanzaré tu infinito,
ese lago que nos une como el mar
y nos acuesta juntos en una frase
un horario donde puede reinar tu sonrisa.
Quiero ser tu y yo y las grandes capitales
tu repentino olor a espejo,
tu ruta inesperada que ensancha tu espalda,
despliegue del día
la voz que reconoce la voz
la vacilación del mundo.
Clémence Loonis
El mismo poder
Los últimos serafines han sido despedidos,
con los plumajes revueltos
y sin volver las espaldas,
elevan las mirada.
Por telefax se enteran de las cesantías
no dirigidas a ellos.
Una más entre las recientes noticias.
En las excelencias del purgatorio
cansa el ritornelo del verbo.
Los artificios de las geniales soluciones
aparecen
y adiós dicen,
en las miradas de los otros.
De todos los puntos claman las urgencias.
Los obsoletos nepentes de las castañas de María.
A escondidas, por las noches,
salen los roedores.
Todos nos tornamos secundarios.
Juan Francisco González-Díaz
EL MISMO PODER
Dejábamos caer los siempres,
a veces en el vuelo
y otras veces en la selva
donde se refugiaba el canto de los pájaros.
Te escondí entre los besos
mientras improvisaba
un cielo con mis manos,
hablábamos sin parar
como si el cuerpo de las estrellas
se desnudara de luz hacia la noche,
donde la única oscuridad era tu voz.
Siento el dolor de mi memoria
y caigo como letra torcida
en el renglón de tu belleza.
El deseo se hace canción en tu boca
y miles de almas dejan de deambular
porque encontraron su dolor.
Adrián Castaño
Sábado 16.00 hs.
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